¿Estás dispuesta foto mi sistemaa hacer cambios profundos y duraderos para poder vivir tu maternidad con más consciencia y plenitud?

Quiero trabajar contigo si…

Eres una madre en crisis. Aunque quieres dar lo mejor de tu tiempo y energía a tus hij@s, muchas veces te sientes abrumada por sus “exigencias” y el día a día con ell@s se convierte en una lucha, en lugar de ser un momento de disfrute.

A pesar de que siempre se te había dado bien eso de cuidar de los demás, con tus hijos es diferente, pierdes los nervios enseguida, te sale lo peor de ti y luego te sientes culpable.

Aunque habías deseado con todas tus fuerzas ser madre, ahora que lo eres tu vivencia es muy diferente a lo que te habías imaginado y hasta te planteas que no tienes instinto maternal.

Eres lista, eficiente y buena profesional y estarías dispuesta a abandonar o cambiar tu carrera por estar con tus hijos ya que valoras dedicar tiempo a su crianza, sin embargo, cuando estás con ellos te sientes agobiada o insegura.

Quiero que sepas una cosa: No es culpa tuya y no eres la única a la que le pasa esto. Si, ser madre es muy difícil y nuestra sociedad tiende a idealizar la maternidad, a mostrar sólo lo bonito que es tener un hij@.
Sin embargo, la maternidad es un momento de ruptura emocional muy profunda, una crisis en la que aparecen facetas de nosotras mismas que nos eran desconocidas y de eso casi nadie habla abiertamente.

Una vez que somos madres nos encontramos en un territorio totalmente desconocido para nosotras y el problema es que nos enfrentamos a él con los recursos personales que hemos desarrollado a lo largo de nuestra vida y éstos simplemente no nos sirven cuando se trata de ser madres.

Yo pasé por la misma situación hace algunos años cuando tuve a mi primer hijo. Viví una profunda crisis en mi puerperio. Cuando mi bebé y yo estábamos a solas sentía enloquecer. Al pasear por la calle con él a cuestas veía a otras madres que sonreían con los suyos y yo en cambio me sentía triste y abrumada. Aunque seguía la línea de la crianza natural, me sentía una mala madre, un bicho raro sin instinto maternal. Dejé mi trabajo y me dediqué todo un año a estar con él las 24 horas al día pero la cotidianidad estaba llena de conflictos entre él y yo.

Sin embargo, al comprender lo que me ocurría mi perspectiva cambió radicalmente y poco a poco fui haciendo pequeños cambios en la relación con mi hijo y luego el nacimiento de mi segunda hija fue una experiencia muy diferente, más liviana, con menos malestar, sanadora para todos.

Quiero decirte que vivir la maternidad de otra manera es posible, yo lo he conseguido y ¡tu también puedes hacerlo!

Si has llegado a esta página es por alguna razón profunda. Yo creo que aquello que te puede ayudar aparecerá sólo cuando estés receptiva a ello, cuando sea tu verdadero momento.

Lo que más necesitas en este momento

Lo primero es dejar de juzgarte tan duramente. No eres la única a la que le sucede esto, lo que pasa es que a muchas madres nos cuesta reconocer que tenemos dificultades y nos es difícil hablar de ellas.

Por otra parte, necesitas comprender que las herramientas con las que contabas antes de ser madre, ahora no te sirven tanto y que ahora sólo necesitas desarrollar nuevas herramientas (creencias, hábitos, pensamientos) para que tu vivencia de la maternidad pueda cambiar.

Compartir tus experiencias con otras madres que estén pasando por una situación similar y poder encontrar juntas estrategias para mejorar vuestro día a día es algo que te puede ayudar.

Y finalmente intentar comprender por qué te pasa lo que te pasa. Ir más hacia lo profundo de ti misma, contestar a preguntas fundamentales para saber qué es lo que actualmente no puedes ver, pero te está influyendo en tu vivencia de la maternidad y en la relación con tus hijos. Todo esto es lo que te permitirá hacer cambios en tu vida y en la de tu familia.

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