¿Acabas de tener un hijo y no te reconoces?
¿Sientes que a diferencia de otras madres, tu no tienes instinto maternal?
¿Tu vivencia de la maternidad es completamente diferente a lo que te habías imaginado?

La maternidad es un momento fundamental en la vida de las mujeres. Es un quiebre, un nuevo nacimiento, el encuentro con aquello que antes desconocíamos de nosotras mismas. Aunque la sociedad muchas veces idealice la maternidad, para un gran número de madres el encuentro con ese ser indefenso y absolutamente necesitado no es un momento idílico sino más bien una crisis que genera sentimientos contradictorios. Es por ello que comprender tu historia y encontrarte cara a cara con la niña que fuiste, puede ayudarte a entender lo que te sucede y descubrir escenarios que hasta el momento no te habías planteado.

Te ofrezco un espacio terapéutico para que puedas:

  • Tomar conciencia de quién has sido hasta ahora y cómo llegaste a la maternidad.
  • Empatizar con tus hijos, conectar con sus verdaderas necesidades y mantener un mejor vínculo con ellos.
  • Aprender nuevas estrategias que te permitan vivir la maternidad con más conciencia y plenitud.

 

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¿Te sientes insegura, angustiada?
¿No sabes cómo actuar cuando tu hij@: Tiene rabietas, pega a los demás niños, se enferma demasiado, no come, tiene muchos miedos, se pelea continuamente con su herman@, es hiperactiv@?

Antes de tener un hijo ni nos imaginabamos lo que ello iba a suponer. Los hijos no vienen al mundo con un manual de instrucciones. Relacionarnos coherentemente con nuestros hijos y acompañarlos con atención para que puedan cubrir sus necesidades emocionales es todo un reto.
Podemos leer mucha teoría y seguir al pie de la letra los consejos de los expertos en crianza, pero seguramente con nuestros hijos nos saldrán muchas actitudes automáticas que pueden distar mucho de lo que nosotros habíamos deseado. Aunque estas actitudes no nos gusten, tenemos que asumir que también hacen parte de nosotras y es nuestra responsabilidad hacernos cargo de ello.

Ahora bien la crianza implica una relación y en esa relación hay como mínimo dos partes, dos personalidades, dos ritmos, dos caracteres diferentes y la diferencia desencadena muchas veces el conflicto. Aunque el conflicto esté mal visto en nuestra sociedad y se vea como algo negativo, si somos capaces de afrontarlo con atención y sensibilidad, éste nos puede ayudar a crecer como personas e incluso fortalecer la relación entre padres e hijos.

Te ofrezco un espacio terapéutico para que puedas:

  • Comprender cómo y por qué se inician los conflictos con tus hijos.
  • Aprender a afrontar positivamente aquellas situaciones que dificultan la convivencia familiar.
  • Definir tu propio estilo de crianza, que se ajuste a las necesidades de todos los miembros de la familia

 

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